jueves, 7 de marzo de 2013

Hasta siempre Comandante

   El pasado 5 de marzo la izquierda sufrió un duro golpe. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, falleció a causa de un infarto en medio de una ardua batalla de casi dos años contra el cáncer.
   Así finalizan sus 14 años de gobierno, tras tres victorias consecutivas en las elecciones de forma democrática, apoyado por las clases medias y bajas, que tan beneficiadas fueron por el presidente. Catorce años en los que multitud de programas relacionados con la educación, la sanidad, la soberanía y el socialismo se desarrollaron.
  Un ejemplo son las misiones bolivarianas, con las que se ha erradicado casi por completo el analfabetismo del país, se han mejorado las condiciones de las etnias minoritarias y marginadas (indígenas), se ha desarrollado una mejor distribución y almacenamiento de alimentos a precios más accesibles...
   Tras años sumida en la dictadura de la burguesía, donde unas pocas familias vivían sin ningún tipo de problema mientras el resto apenas tenía para comer, Venezuela resurge en 1999 gracias al gobierno chavista, en el que el petróleo pasó de estar en manos de los burgueses a estar en manos del Estado. Gracias a esto, se han conseguido los fondos necesarios para multitud de obras públicas, viviendas, bajada de precios de productos básicos, y un largo etcétera.
   Ni siquiera el hecho de que la familia del opositor, el derechista Capriles, posea alrededor de un 60% de las cadenas de televisión, realizando una extrema manipulación de la verdad, consiguió que Chávez no fuer reelegido. Sin embargo, el cáncer hizo lo que ni los burgueses, ni los Estados Unidos, ni el capitalismo pudieron hacer, acabar con el Comandante Hugo Chávez, un presidente al que dos palabras le definen: Soberanía y Socialismo.
  Desde aquí mando mi pésame a todo el pueblo venezolano, que ahora más que nunca tiene que seguir los pasos del Libertador del siglo XXI. Descansa en Paz, Hugo.
 
 Que nada os pare Venezuela. Viva la Revolución Bolivariana.

   Salud y Libertad.

domingo, 13 de enero de 2013

Crimen Sollicitationis

   Saludos camaradas. Hoy escribo sobre un tema que me repugna especialmente sobre los demas. Y, como no, está relacionado con la Santa Iglesia Católica.
   Todos hemos oído hablar sobre los casos de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia (curas, sacerdotes, obispos, etc.). Ante esto, muchos se muestran escépticos y otros muchos señalan que son abusos sexuales como los que puede hacer cualquier otra persona, que la Iglesia no tiene nada que ver.
   ¿Que la Iglesia no puede hacer nada, decís? ¿Y si os hablara sobre un decreto llamado Crimen Sollicitationis? Es un decreto redactado por la Iglesia en 1962 que lo que dice básicamente es que en caso de que algún miembro de la Iglesia abuse sexualmente de un menor de edad, nadie puede decir nada fuera de la Iglesia, para así evitar escándalos. Si alguien delata al pederasta, se le excomulga, expulsándolo de la Iglesia. En el decreto no se dice NADA sobre la protección de las víctimas, sino todo lo contrario. A los niños que hayan recibido abusos sexuales se les amenazará con excomulgarles, introduciéndoles miedos tales como "ni tú ni tu familia iréis al cielo", "sufrirás las consecuencias" o "si cuentas algo a tu familia, ellos ya no te verán como uno más y te apartarán", si denuncian esto a alguien.
   Es perfecto: los curas, que deben vivir en castidad, consiguen placeres sexuales y la Iglesia no sale perjudicada.
  
   Y aquí es donde entra en juego nuestro querido amigo Joseph Ratzinger, mejor conocido como Benedicto XVI, que en el año 2001 mandó redactar un nuevo decreto de Crimen Sollicitationis para sustituir al anterior, y lo envío a todos los obispos del mundo para asegurarse de que se cumplía. Pero en este nuevo decreto ni se eliminó la excomunión para los delatadores ni la "ley del silencio", además de que se conservó la norma de que los alegatos sobre los abusos deben presentarse exclusivamente en el Vaticano, que lo único que hace es cambiar de Iglesia a los sacerdotes, donde seguirán abusando de menores.
   Quizá Ratzinger pudo cambiar esto, pero estaría más ocupado en intentar llegar a ser Papa.

   Aquí, amigos míos, es donde se demuestra que la Iglesia sigue la palabra de Jesucristo, predicando bondad, solidaridad y caridad. Qué graciosos son estos católicos. Pero lo verdaderamente gracioso es que cuando a un creyente se le cuenta esto o lo lee no se lo cree, y se evade lo más rápido posible del problema. Seguirá yendo a ver los pasos de Semana Santa que son tan bonitos y emotivos. Porque respetar la palabra de Jesús no es hacer el bien ni denunciar este tipo de actos, sino ver trozos de madera rodeados de gente vestida como el Ku Kux Klan.

   Os dejo con un documental sobre el Crimen Sollicitationis, que vale la pena ver: http://www.youtube.com/watch?v=DB-Q7KBOyxw