domingo, 13 de enero de 2013

Crimen Sollicitationis

   Saludos camaradas. Hoy escribo sobre un tema que me repugna especialmente sobre los demas. Y, como no, está relacionado con la Santa Iglesia Católica.
   Todos hemos oído hablar sobre los casos de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia (curas, sacerdotes, obispos, etc.). Ante esto, muchos se muestran escépticos y otros muchos señalan que son abusos sexuales como los que puede hacer cualquier otra persona, que la Iglesia no tiene nada que ver.
   ¿Que la Iglesia no puede hacer nada, decís? ¿Y si os hablara sobre un decreto llamado Crimen Sollicitationis? Es un decreto redactado por la Iglesia en 1962 que lo que dice básicamente es que en caso de que algún miembro de la Iglesia abuse sexualmente de un menor de edad, nadie puede decir nada fuera de la Iglesia, para así evitar escándalos. Si alguien delata al pederasta, se le excomulga, expulsándolo de la Iglesia. En el decreto no se dice NADA sobre la protección de las víctimas, sino todo lo contrario. A los niños que hayan recibido abusos sexuales se les amenazará con excomulgarles, introduciéndoles miedos tales como "ni tú ni tu familia iréis al cielo", "sufrirás las consecuencias" o "si cuentas algo a tu familia, ellos ya no te verán como uno más y te apartarán", si denuncian esto a alguien.
   Es perfecto: los curas, que deben vivir en castidad, consiguen placeres sexuales y la Iglesia no sale perjudicada.
  
   Y aquí es donde entra en juego nuestro querido amigo Joseph Ratzinger, mejor conocido como Benedicto XVI, que en el año 2001 mandó redactar un nuevo decreto de Crimen Sollicitationis para sustituir al anterior, y lo envío a todos los obispos del mundo para asegurarse de que se cumplía. Pero en este nuevo decreto ni se eliminó la excomunión para los delatadores ni la "ley del silencio", además de que se conservó la norma de que los alegatos sobre los abusos deben presentarse exclusivamente en el Vaticano, que lo único que hace es cambiar de Iglesia a los sacerdotes, donde seguirán abusando de menores.
   Quizá Ratzinger pudo cambiar esto, pero estaría más ocupado en intentar llegar a ser Papa.

   Aquí, amigos míos, es donde se demuestra que la Iglesia sigue la palabra de Jesucristo, predicando bondad, solidaridad y caridad. Qué graciosos son estos católicos. Pero lo verdaderamente gracioso es que cuando a un creyente se le cuenta esto o lo lee no se lo cree, y se evade lo más rápido posible del problema. Seguirá yendo a ver los pasos de Semana Santa que son tan bonitos y emotivos. Porque respetar la palabra de Jesús no es hacer el bien ni denunciar este tipo de actos, sino ver trozos de madera rodeados de gente vestida como el Ku Kux Klan.

   Os dejo con un documental sobre el Crimen Sollicitationis, que vale la pena ver: http://www.youtube.com/watch?v=DB-Q7KBOyxw