Saludos de nuevo, camaradas. Tras varios días sin escribir nada, me veo en la necesidad de seguir con el último tema que sobre el que escribí: La alimentación. Esta vez quiero hablar sobre los alimentos transgénicos, algo que la gran mayoría de las personas sabemos lo que es, pero no tenemos ni idea de las consecuencias tan negativas que puede traer consigo esta nueva tecnología.
En primer lugar, ¿Qué son los alimentos transgénicos? Pues son todos ellos que se han formado a partir de semillas modificadas genéticamente: Se cortan trozos de ADN de bacterias o animales que aportan una característica determinada a este animal o bacteria y se introducen en el embrión de una planta, para que al germinar la planta tenga esa caracterítica. En el mundo se cultivan unas 150 millones de hectáreas con plantas transgénicas. España es el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala, ocupando el puesto número 16 a nivel mundial. La mayoría de estas plantas resisten a los herbicidas e insecticidas y otras producen por sí mismas estos productos (plantas Bt).
¿Qué amenazas pueden tener este tipo de productos para la salud? Está demostrado que pueden introducir en los alimentos nuevos compuestos alergénicos, provocando nuevas alergias. Además, el insecticida que producen las plantas Bt es ingerido junto a ellas, y las plantas que soportan mucha cantidad de productos acaban incorporándolos a su estructura, por lo que también los ingerimos. Estos productos ni que decir tiene que son tóxicos.
¿Qué amenazas tienen para el medio ambiente? El gran uso de los insecticidas y herbicidas, ya que estas plantas los toleran, supone una amenaza para la biodiversidad y una mayor presencia de tóxicos en el suelo y el agua.
¿Qué amenazas tienen los transgénicos para la economía local y la agricultura ecológica? El monopolio de estos productos lo tiene la empresa Monsanto, la cual fabrica los productos que necesitan estas plantas para vivir. O sea, quien se decida a plantar este tipo de plantas pensando que es más económico, acaba dándose cuenta de que depende por completo de la empresa que se los vendió, ya que necesita cada generación comprar esta serie de productos. Además, el viento y los insectos hacen inevitable que las semillas entren en zonas de cultivo no transgénico, contaminando las cosechas de los agricultores ecológicos. Y lo gracioso viene ahora: Si a algún agricultor le caen semillas de estas plantas en su huerto y crecen, el agricultor deberá pagar una multa por poseer estas plantas. Cojonudo, ¿Verdad? Pues esta es la trsite realidad.
Hasta aquí con este tema, esta vez me he alargado un poco, pero espero que no os impida leerlo.
Salud y Libertad.
a proposito de transgenicos, has leido este artículo?
ResponderEliminarhttp://www.jornada.unam.mx/2012/09/22/opinion/024a1eco
salu2 marianna